Neoclasicismo1793

Psique reanimada por el beso del amor

Antonio Canova

El ojo del conservador

"Canova logra aquí una proeza técnica inédita al esculpir el vacío y el movimiento, ofreciendo una obra cuya gracia cambiante depende totalmente del punto de vista del espectador."

La apoteosis del neoclasicismo que captura el instante preciso en que el deseo divino insufla la vida, transformando el mármol frío en un abrazo carnal y aéreo.

Análisis
La obra se inspira en el mito de Psique de "El asno de oro" de Apuleyo. Psique, una mortal de una belleza tan rara que excita los celos de Venus, es condenada a realizar una serie de pruebas imposibles. La última consiste en traer un frasco del Inframundo sin abrirlo. Cediendo a la curiosidad, Psique lo abre y cae en un sueño letárgico. Es este instante preciso el que Canova elige inmortalizar: Amor (Cupido) desciende del cielo para despertarla con un simple roce de su flecha, preludio del beso que la hará inmortal. Para comprender bien lo que vemos, hay que captar la dualidad entre la tensión dramática y la dulzura infinita del gesto. El dios alado acaba de posarse, con sus alas aún desplegadas estabilizando el conjunto, mientras rodea delicadamente a Psique. Esta se despierta, sus brazos forman un círculo perfecto alrededor de la cabeza de su amante, creando un centro óptico donde convergen todas las líneas de fuerza. Es el paso de la muerte aparente a la vida espiritual y carnal. El análisis del experto subraya que Canova se aleja de la rigidez neoclásica tradicional para insuflar un romanticismo naciente. El pulido del mármol se lleva a tal grado de perfección que imita la flexibilidad de la piel humana, un concepto llamado "morbidezza". Los juegos de luz sobre las superficies lisas y las curvas delicadas acentúan el erotismo sutil de la escena, sin caer nunca en la impudicia, permaneciendo en una esfera de belleza ideal. Finalmente, esta escultura es una alegoría del alma humana (Psique significa "alma" en griego) salvada por el amor divino. Representa la aspiración del espíritu hacia la belleza suprema y la inmortalidad. Al colocar los dos rostros tan cerca el uno del otro sin que los labios se toquen todavía, Canova mantiene una tensión eterna, suspendiendo el instante de gracia en la inmortalidad del mármol de Carrara. Es una meditación sobre el deseo puro.
El Secreto
El primer secreto reside en el tratamiento revolucionario de la piedra. Canova pasaba semanas puliendo el mármol con piedra pómez, luego aplicaba una sustancia de su invención, probablemente una mezcla de cera y agua de rosas, para dar al mármol ese tinte ligeramente ambarino y esa transparencia que recuerda a la carne viva. Este proceso secreto, llamado "l'ultima mano", permitía eliminar la frialdad del mármol blanco. Un secreto técnico fascinante se refiere al equilibrio de la escultura. Aunque la obra parece de una ligereza aérea, pesa varias toneladas. El punto de contacto entre los dos cuerpos es extremadamente reducido. Para asegurar la estabilidad de las alas desplegadas de Amor, Canova tuvo que calcular con precisión el centro de gravedad. Estructuras internas metálicas muy discretas están ocultas en las alas para evitar que se rompan bajo su propio peso, un desafío de ingeniería mayor para la época. Existe un secreto relacionado con el encargo inicial. La obra fue encargada por un coronel británico, John Campbell, en 1787. Sin embargo, tras años de trabajo, Campbell no pudo pagar el saldo. Fue entonces cuando Joaquín Murat, mariscal del Imperio y cuñado de Napoleón, compró la escultura en 1800 para su residencia en Villiers-la-Garenne. Así es como acabó integrando las colecciones del Louvre, tras la confiscación de los bienes de Murat. El secreto de la vista trasera suele ser ignorado. La mayoría de los espectadores admiran la obra de frente, pero Canova diseñó esta escultura para ser vista desde todos los ángulos (perspectiva circular). En la parte trasera, se puede descubrir un pequeño frasco de perfume esculpido a los pies de Psique, detalle que confirma el episodio mitológico de la caja de Proserpina. Es solo al dar la vuelta a la obra cuando se comprende la complejidad del entrelazamiento de los miembros. Finalmente, el rostro de Psique es un secreto de belleza ideal. Canova no utilizó un modelo único, sino que sintetizó los cánones de la estatuaria griega antigua para crear un rostro "universal". Sin embargo, historiadores del arte sugieren que algunos rasgos recuerdan a los rostros de las célebres hermanas de Napoleón, a quienes Canova frecuentaba asiduamente, mezclando así el ideal griego con las realidades de la corte imperial.

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Institución

Musée du Louvre

Ubicación

Paris, Francia