Clasicismo1648

Puerto con el embarque de la Reina de Saba

Claudio de Lorena

El ojo del conservador

"La Reina, vestida de azul y oro, se dispone a embarcar bajo un sol naciente deslumbrante. El mito se mezcla con la arquitectura romana para simbolizar el paso del mundo pagano al conocimiento divino."

Esta obra maestra ilustra el episodio bíblico donde la Reina de Saba deja su reino para probar la sabiduría de Salomón. Lorrain transforma este viaje en una odisea luminosa en un puerto ideal.

Análisis
El análisis profundo de esta obra revela cómo Claudio de Lorena utiliza el relato del Primer Libro de los Reyes para estructurar una alegoría de la búsqueda de la verdad. La Reina de Saba no es simplemente una soberana en viaje; representa el alma humana en busca de una sabiduría superior. La elección del puerto es significativa: marca la frontera entre lo conocido (la tierra firme) y lo desconocido (el mar, lo divino). Al situar el sujeto bíblico en un entorno romano, Lorena sugiere que la sabiduría de Salomón es el fundamento espiritual de la civilización. La luz del sol naciente, verdadero pivote del cuadro, simboliza la iluminación espiritual. Mientras la Reina deja la sombra de los palacios para avanzar hacia el horizonte, se dirige literalmente hacia la fuente de toda luz. Para Lorena, el paisaje no es ya un simple decorado, sino un lenguaje teológico donde la atmósfera, la bruma y los reflejos dorados sobre el agua narran el esplendor de la Creación. El sujeto sagrado es así elevado por una estética de la contemplación pura, donde el espectador es invitado a compartir el viaje interior. La importancia del puerto es también política y religiosa en el contexto de la Roma del siglo XVII. El Cardenal Pamphili, comitente de la obra, veía probablemente en ella un reflejo del poder de la Iglesia católica para atraer a las naciones hacia la "verdadera sabiduría". Los navíos, representados con una precisión técnica impresionante, evocan la misión universal de Roma. Lorena logra fusionar el naturalismo del detalle (marineros, cuerdas) con una visión trascendente de la historia sagrada. Finalmente, la obra trata el tiempo de manera compleja. Al mezclar un relato de hace dos mil años con edificios de inspiración renacentista y una técnica pictórica revolucionaria, Lorena crea una "Antigüedad eterna". No es una reconstrucción histórica, sino una visión poética de la historia. La Reina de Saba se convierte en una figura intemporal de la búsqueda intelectual, cuya partida es celebrada por una naturaleza que parece inclinarse ante la nobleza de su búsqueda metafísica.
El Secreto
Uno de los secretos más intrigantes concierne a la identidad visual de la Reina. Es casi minúscula en medio de la inmensidad arquitectónica y natural. ¿Por qué esta elección? Claudio de Lorena quería significar que ante la sabiduría de Salomón y la majestad de la Creación divina (el sol), incluso los más grandes monarcas son modestos. Este secreto reside en la humildad teológica: el tema no es el poder de la Reina, sino la atracción irresistible de la Sabiduría. Otro secreto se esconde en los edificios. El palacio a la derecha, aunque ficticio, integra elementos del Palacio Farnesio y la Villa Médici. Lorena "codifica" así su obra: el viaje hacia Jerusalén pasa simbólicamente por Roma. Es una sutil lisonja para sus mecenas romanos, sugiriendo que la Ciudad Eterna es la heredera directa de la sabiduría de Salomón. Esta transferencia de sacralidad es una de las claves ocultas del éxito de Lorena entre la alta prelatura italiana. El secreto técnico del "centelleo" del agua reside en una preparación específica del lienzo. Lorena aplicaba una capa de base muy clara, casi blanca, bajo la zona del agua. Al pintar encima veladuras de azul y ocre, dejaba que la luz "atravesara" la pintura para rebotar en la preparación. Esta técnica crea una luminosidad interna que da la impresión de que el agua está realmente en movimiento. Se dice que los marinos de la época venían a admirar sus cuadros para verificar la veracidad de las maniobras. Finalmente, el cuadro oculta un secreto de "arrepentimiento" (pentimento). Los exámenes de rayos X revelaron que Lorena había previsto inicialmente más navíos a la izquierda, pero los borró para dejar más espacio al vacío marino. Esta elección radical prueba que el artista privilegiaba el silencio del horizonte y la pureza de la luz sobre la narración anecdótica. Este vacío en el centro del cuadro es el espacio de lo divino, el lugar donde la mirada del espectador puede finalmente escapar sin obstáculos.

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Institución

National Gallery

Ubicación

Londres, Reino Unido