Romanticismo1830

La Libertad guiando al pueblo

Eugène Delacroix

El ojo del conservador

"En el centro, una figura femenina alegórica, la Libertad, enarbola la bandera tricolor sobre una barricada sembrada de cadáveres. Guía a una multitud heterogénea de obreros, burgueses y niños de París, simbolizando la unión nacional contra la opresión monárquica."

Icono universal de la lucha por la libertad, esta obra maestra de Eugène Delacroix conmemora las "Tres Gloriosas" jornadas de julio de 1830. Combinando realismo crudo y alegoría clásica, el lienzo trasciende la crónica histórica para convertirse en un manifiesto del Romanticismo francés.

Análisis
La Libertad guiando al pueblo (1830) es la obra más emblemática del Romanticismo francés, pintada tras la Revolución de Julio que derrocó a Carlos X. Delacroix, aunque no participó activamente en los combates, trasladó su compromiso político a esta composición monumental. El estilo se caracteriza por una pincelada impetuosa y un uso expresivo del color, donde los rojos y azules de la bandera se difunden por todo el lienzo, unificando la furia de la batalla. La obra rompe con los cánones académicos al presentar una "Libertad" carnal, sucia y con vello, lejos de la pureza de mármol de las estatuas neoclásicas. El análisis psicológico revela una tensión entre la muerte omnipresente en primer plano y el impulso vital irresistible de la figura central. Los cadáveres, uno de ellos semidesnudo, recuerdan el horror bruto de la guerra civil. Por el contrario, la Libertad, tocada con el gorro frigio, encarna una fuerza mitológica que parece emerger del humo de los cañones. Esta dualidad crea un sentimiento de urgencia y sacrificio sublime. La figura del niño, a menudo asociado con Gavroche, añade una dimensión de pureza y futuro a esta lucha sangrienta. El contexto histórico es el de una Francia en mutación, que busca reconciliar los ideales de 1789 con las realidades de la Restauración. Delacroix sitúa la escena en París, como demuestran las torres de Notre-Dame visibles entre la bruma a la derecha. La elección de los personajes representa la unidad de clases: el hombre del sombrero de copa (el burgués), el obrero con el sable y el estudiante. Es una visión idealizada pero feroz de la soberanía popular, donde la nación se define por la acción común en la barricada. Técnicamente, Delacroix utiliza una imprimación oscura para hacer estallar los toques de luz. Su pincel es nervioso, primando la emoción sobre la precisión del trazo. La luz no proviene de una única fuente natural, sino que parece emanar de la propia Libertad, iluminando el caos circundante. Los empastes en las ropas y el polvo de la barricada añaden una textura táctil que refuerza la inmersión del espectador. Es un tour de force cromático donde el gris del humo y el marrón de la tierra sirven de contraste a los colores de la nación.
El Secreto
Uno de los secretos más fascinantes reside en la identidad del burgués con el sombrero de copa. Una leyenda persistente afirma que Delacroix se representó a sí mismo en este hombre armado con un fusil. Sin embargo, los historiadores del arte se inclinan hoy por un amigo del artista o una representación simbólica de la clase intelectual comprometida. Delacroix escribió a su hermano: "Si no he luchado por la patria, al menos pintaré para ella", confirmando su deseo de participar en el esfuerzo nacional a través de su arte. Un misterio rodea también la recepción inicial de la obra. Expuesta en el Salón de 1831, fue juzgada como demasiado "sucia" por los críticos conservadores. El gobierno de Luis Felipe compró el cuadro pero lo ocultó rápidamente al público durante décadas, temiendo que incitara a nuevas revueltas. No fue hasta 1863 cuando ingresó en el Louvre. Análisis radiográficos han revelado que Delacroix había previsto inicialmente una composición más estática antes de elegir este movimiento de marcha hacia el espectador. Otro detalle oculto concierne a las torres de Notre-Dame. Delacroix se tomó una libertad topográfica al situarlas de ese modo para ubicar la acción en el corazón de París, rodeándolas con una minúscula pero simbólica bandera tricolor que ondea en una torre. Finalmente, la figura de la Libertad escandalizó por sus axilas velludas; Delacroix se negó a idealizar el cuerpo femenino para subrayar su origen popular y su fuerza vital, una audacia técnica que prefigura el realismo de Courbet.

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Institución

Musée du Louvre

Ubicación

Paris, Francia