Romanticismo1784

Lady Macbeth sonámbula

Johann Heinrich Füssli

El ojo del conservador

"La intensidad de la mirada vacía de Lady Macbeth y sus manos entrelazadas intentando borrar una mancha de sangre invisible encarnan el paroxismo del drama shakespeariano. La luz cruda, casi espectral, aísla a la protagonista de la oscuridad total para subrayar su alienación mental."

Una inmersión aterradora en la psique atormentada de una reina regicida, atrapada entre la locura y la culpa. Füssli transforma una escena teatral en una pesadilla sublime, marcando el nacimiento del romanticismo oscuro.

Análisis
Esta obra ilustra el acto V, escena 1 de la tragedia de Shakespeare, donde Lady Macbeth, consumida por el remordimiento tras el asesinato del rey Duncan, se sumerge en el sonambulismo. Füssli no se limita a ilustrar el texto; captura el instante en que la razón se quiebra. La reina parece levitar en su camisón blanco, sus ojos fijos miran un horror que solo sus ojos interiores perciben. Detrás de ella, el médico y la dama de honor observan con pavor esta decadencia, sirviendo de testigos a la justicia divina que se ejerce a través de la tortura mental. El mito de Macbeth se trata aquí bajo el ángulo de la hybris y la retribución. Lady Macbeth, que había invocado a los "espíritus que sirven a los pensamientos de muerte" para despojarse de su piedad femenina, es finalmente alcanzada por la humanidad que intentó sofocar. La mancha de sangre que intenta lavar frenéticamente ("¡Fuera, mancha maldita!") se convierte en una metáfora de la indelebilidad del crimen. Füssli utiliza este motivo para explorar las profundidades del inconsciente, mucho antes de la invención del psicoanálisis. La estética de Füssli se distingue por el rechazo al realismo clásico en favor de una exageración expresiva. Las proporciones son alargadas, los gestos son teatrales y la tensión muscular es palpable. El artista busca provocar el "Sublime", ese sentimiento de terror mezclado con admiración teorizado por Edmund Burke. Lady Macbeth ya no es una mujer, sino una entidad trágica, una fuerza de la naturaleza devastada por su propia ambición. La obra se inscribe en un periodo en el que Füssli se impone como el pintor del sueño y de lo irracional. Al contrario que sus contemporáneos neoclásicos, que abogan por la claridad y el orden, Füssli se sumerge en la sombra. Utiliza a Shakespeare como un vector para liberar el imaginario europeo de las cadenas de la razón pura, preparando el terreno para las futuras exploraciones de lo fantástico y el simbolismo.
El Secreto
El primer secreto reside en el modelo: Füssli pintó esta obra inspirándose directamente en la actuación de la célebre actriz Sarah Siddons, quien revolucionó el papel en Londres con su interpretación intensa y su manera de no parpadear nunca. El artista estaba fascinado por su capacidad de encarnar el terror puro, e intentó trasponer esta presencia física casi insoportable al lienzo, desdibujando la frontera entre el arte pictórico y el dramático. Un secreto técnico concierne a la preparación de los pigmentos de Füssli. Conocido por su uso audaz pero a veces inestable de los materiales, utilizaba a menudo mezclas experimentales para obtener sus blancos espectrales y sus negros profundos. Algunos críticos de la época afirmaban que comía carne cruda por la noche para provocar las pesadillas que inspiraban sus cuadros. Aunque probablemente se trate de una leyenda urbana, atestigua el aura de misterio e inquietud que rodeaba su práctica artística. La obra contiene una anomalía anatómica voluntaria. Si se observa atentamente la postura de Lady Macbeth, su torsión y el alargamiento de su cuello son físicamente imposibles. Este "manierismo" de Füssli es una elección deliberada para acentuar el efecto de sonambulismo y desconexión del cuerpo físico. La reina no camina, es empujada por una fuerza invisible, y esta distorsión corporal refuerza el aspecto sobrenatural de la escena. Finalmente, un secreto histórico une este lienzo con el Louvre: fue considerada durante mucho tiempo una obra menor antes de ser redescubierta por los surrealistas en el siglo XX. André Breton veía en Füssli un precursor directo de la escritura automática y de la exploración de los sueños. Este cuadro se ha convertido así en un puente entre el siglo XVIII y la modernidad, revelando que las obsesiones humanas por la sombra y la culpa son universales e intemporales.

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¿Qué particularidad estética y contextual define la ruptura que Füssli opera aquí con la tradición neoclásica en su representación del drama shakespeariano?

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Institución

Musée du Louvre

Ubicación

Paris, Francia