Romanticismo1799
El sueño de la razón produce monstruos
Francisco de Goya
El ojo del conservador
"Observe el asombroso contraste entre la postura abatida del artista y el movimiento frenético de las aves nocturnas. El uso magistral del aguatinta crea un grano atmosférico que otorga a esta visión nocturna una profundidad casi tangible."
Manifiesto de la España ilustrada presa de sus propios demonios, este grabado de Goya captura el instante en que la vigilancia de la mente cede ante las pesadillas del inconsciente. Una obra seminal que marca el nacimiento de la modernidad psicológica en el arte.
Análisis
Esta lámina es la n.º 43 de la serie de los "Caprichos", concebida originalmente como frontispicio. Ilustra la tensión dramática entre la Razón, pilar de la Ilustración, y el resurgimiento de la superstición y la locura. Goya no condena el sueño, sino que advierte contra la abdicación del pensamiento crítico ante el oscurantismo. El artista se representa a sí mismo con la cabeza enterrada en sus brazos, simbolizando la vulnerabilidad del intelectual ante una sociedad española todavía encadenada a sus prejuicios medievales.
El mito convocado aquí no es antiguo sino social: el de una España "hechizada". En la época, la creencia popular en brujas y demonios servía de refugio a la ignorancia. Al hacer surgir estos monstruos, Goya da cuerpo a los miedos colectivos y a los vicios morales. Los búhos simbolizan la necedad, mientras que los murciélagos representan la ignorancia. Juntos, forman una nube amenazante que satura el espacio mental del soñador, transformando una siesta estudiosa en un tormento universal.
El análisis técnico revela que Goya utiliza el grabado como un campo de experimentación radical. La escasez de trazos en la parte superior de la imagen acentúa el sentimiento de vacío y opresión. Se trata de una ruptura con la iconografía tradicional del genio inspirado; aquí, la inspiración es una agresión. El artista ya no es el dueño de su visión, es su víctima. Esta inversión del papel del creador prefigura el surrealismo por más de un siglo.
Finalmente, la obra actúa como un puente entre el neoclasicismo agonizante y el romanticismo negro. La precisión del escritorio y los instrumentos de escritura ancla la escena en una realidad material, haciendo que la irrupción de lo fantástico sea tanto más terrorífica. Es una reflexión sobre los límites del conocimiento humano: cuanto más busca la razón iluminar el mundo, más descubre los abismos de lo irracional que duermen en cada uno de nosotros.
Un secreto mayor reside en el cambio de título y de lugar de la obra. Originalmente, Goya preveía que fuera la portada de su serie de los "Caprichos". Un primer manuscrito precisaba: "El autor soñando. Su intención única es exterminar prejuicios perjudiciales". El título era entonces más didáctico, pero el paso a una formulación más poética y ambigua multiplicó la fuerza universal del mensaje, transformando una crítica social local en una meditación metafísica sobre la naturaleza humana.
El "lince" agazapado al pie del escritorio es a menudo ignorado, pero guarda una clave fundamental. En la iconografía clásica, el lince simboliza la vista aguda. Su presencia aquí sugiere que incluso en el sueño de la razón, una forma de visión interior permanece despierta. Es el testigo silencioso que mira lo que el soñador no puede ver. Este detalle prueba que Goya consideraba al artista como aquel que posee un tercer ojo capaz de atravesar las tinieblas del alma española.
El aguatinta utilizado para el fondo no es solo una elección estética, es un secreto de fabricación política. Al crear ese gris granuloso e incierto, Goya camufla sus intenciones. La Inquisición vigilaba de cerca cualquier crítica a la Iglesia o al Estado. La ambigüedad del sueño permitía a Goya alegar inocencia: no son más que "caprichos" de la imaginación, visiones nocturnas sin vínculo con la realidad, evitando así la censura directa de la época.
Una curiosidad histórica poco conocida es que Goya casi fue procesado por estos grabados. Aunque dedicó el álbum al rey para protegerse, tuvo que retirar los "Caprichos" de la venta tras solo unos días para evitar un arresto. El secreto de esta obra es, por tanto, también el de una supervivencia: cómo expresar la verdad más brutal bajo un régimen autoritario sin perder la libertad o la vida. La razón del artista tuvo que permanecer muy despierta para pintar su propio sueño.
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En la compleja iconografía de esta lámina de los Caprichos, Goya realiza una distinción simbólica precisa entre las criaturas aladas. ¿Qué representan específicamente los murciélagos en comparación con los búhos?
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