Postimpresionismo1894
Los Jardins Públicos
Édouard Vuillard
El ojo del conservador
"El uso de la pintura al temple (cola) sobre lienzo libre confiere a la obra un aspecto mate y aterciopelado único, que recuerda al fresco. Esta técnica permitió a Vuillard integrar la obra en la pared en lugar de tratarla como un cuadro aislado."
Encargo monumental para el salón de Alexandre Natanson, esta serie de nueve paneles revolucionó el decorado moderno. Vuillard fusiona la observación de la vida cotidiana parisina en las Tullerías con una estética inspirada en los tapices medievales y las estampas japonesas.
Análisis
Los Jardines Públicos marcan el apogeo del periodo Nabi de Vuillard. En 1894, Alexandre Natanson, director de La Revue Blanche, encargó al pintor un decorado para su palacete en la avenida del Bois de Boulogne. Vuillard eligió un tema muy en boga en la época: la vida en los parques parisinos, concretamente el jardín de las Tullerías. El análisis de estos paneles revela una voluntad de romper con el naturalismo impresionista para privilegiar una visión sintética y decorativa, donde las figuras de niños y niñeras se convierten en motivos integrados en la naturaleza.
El proyecto se inscribe en una redefinición del papel del arte en el espacio doméstico. Para los Nabis, no había distinción entre "artes mayores" y "artes menores". Al transformar un salón en una extensión imaginaria de los jardines públicos, Vuillard creó una continuidad entre el interior burgués y el exterior urbano. La modernidad reside aquí en el rechazo de la anécdota: aunque las escenas están tomadas de la vida real, están tratadas con una distancia poética que las transforma en arquetipos de la serenidad urbana.
La influencia de los tapices "mille-fleurs" de la Edad Media es manifiesta. Como en "La dama y el unicornio", Vuillard satura el espacio con motivos vegetales y toques de color que eliminan la profundidad atmosférica tradicional. Cada panel funciona de manera autónoma pero participa en una armonía global. Este enfoque prefigura las investigaciones de Matisse sobre la decoración y las de Monet para los Nenúfares, donde la obra tiende a envolver totalmente al espectador.
El artista también explora la psicología de la intimidad en el espacio público. Vuillard, a menudo apodado el intimista, traspone sus temas predilectos (las mujeres, los textiles, los motivos) al jardín. Las siluetas no son retratos, sino presencias silenciosas que parecen absorbidas por el decorado. Esta fusión entre lo humano y lo vegetal crea una atmósfera de suave melancolía, característica del cambio de siglo.
Finalmente, el análisis técnico muestra la importancia de la mateidad. A diferencia del óleo, el temple no brilla, lo que evita reflejos parásitos en un interior iluminado por velas o gas. Esta restricción técnica se convierte en una ventaja estética, permitiendo a Vuillard jugar con tonos sordos, ocres y verdes apagados que confieren a la serie una nobleza atemporal, lejos del brillo a veces artificial de la pintura de salón contemporánea.
El primer gran secreto reside en el soporte original y la disposición. Aunque hoy vemos estos paneles en museos, fueron diseñados para ser empotrados en las boiseries del salón de Natanson. El artista tuvo que lidiar con la arquitectura de la habitación, incluyendo puertas y esquinas, lo que explica el formato inusual y muy vertical de algunos paneles. Al venderse el palacete, los paneles fueron arrancados, perdiendo así su contexto espacial original.
Un secreto técnico mayor es el uso de la pintura a la cola de piel, un método arcaico. Vuillard hervía trozos de piel de conejo para obtener una cola que mezclaba con pigmentos secos. Esta mezcla debía mantenerse caliente sobre un hornillo mientras pintaba. Si la cola se enfriaba, se cuajaba; si estaba demasiado caliente, quemaba los pigmentos. Es esta técnica "en caliente" la que da ese grano tan particular, pero que también hace que la obra sea extremadamente frágil e imposible de barnizar.
La obra contiene mensajes cifrados relacionados con el círculo de La Revue Blanche. Se sabe que Misia Sert, la esposa de Alexandre Natanson y musa de los Nabis, está representada de manera estilizada en varios paneles. Su presencia es una firma afectiva del artista que estaba secretamente enamorado de ella. Las interacciones entre las niñeras y los niños también podrían leerse como una metáfora de las tensiones sociales y la estructura de clase de finales del siglo XIX, oculta bajo la aparente ligereza de una tarde en el parque.
Existe un panel "perdido" o más bien una versión modificada. Inicialmente, Vuillard había diseñado nueve paneles, pero la disposición final evolucionó. Algunos estudios preparatorios muestran que el artista cambió radicalmente los colores de fondo, pasando de un verde exuberante a tonos más terrosos para armonizar con el mobiliario de su mecenas. Esta sumisión de la obra al objeto (el mueble) es un secreto de fabricación de los Nabis, que consideraban el cuadro como un mueble del espíritu.
Finalmente, un secreto de conservación rodea a estos lienzos. Al no estar barnizados, absorben el polvo y la contaminación de manera irreversible. Los restauradores del Museo de Orsay utilizan técnicas de limpieza en seco extremadamente complejas para no reactivar la cola de piel. Cada intervención es un riesgo, ya que la capa pictórica es tan fina que casi se funde con las fibras del lienzo, convirtiendo estos jardines en obras literalmente a flor de piel.
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Técnicamente, ¿qué particularidad de la capa pictórica de "Los Jardines Públicos" explica su mate aterciopelado y su gran fragilidad actual?
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