Barroco1730

Retrato de Charles Le Brun

Hyacinthe Rigaud

El ojo del conservador

"Admire la virtuosa representación del drapeado de satén y la imponente presencia de los grabados de Le Brun sobre la mesa, que simbolizan la transmisión del saber clásico."

El último homenaje de Hyacinthe Rigaud al primer pintor de Luis XIV, capturando la autoridad intelectual y artística del regente de las artes. Una obra maestra del retrato académico.

Análisis
Este retrato, realizado para la recepción de Rigaud en la Academia Real en 1730, es una obra de devoción estética y política. Aunque pintado cuarenta años después de la muerte de Charles Le Brun, Rigaud logra resucitar al hombre que codificó el gusto francés. Le Brun es representado como un intelectual soberano, rodeado de los instrumentos de su genio. El contexto histórico es crucial: en 1730, Rigaud está en la cima de su gloria, pero elige homenajear a la figura tutelar del siglo anterior. Le Brun es mostrado en una postura de dignidad absoluta, subrayando la continuidad entre el Gran Siglo y el siglo XVIII naciente. El análisis técnico revela una maestría asombrosa en los contrastes de materias. El satén pesado de la vestimenta capta la luz con una intensidad casi metálica, mientras que la piel del rostro posee una suavidad evanescente. Cada pliegue de la prenda parece haber sido esculpido para imponer respeto. La influencia del retrato de corte es aquí trascendida por una dimensión alegórica. Le Brun no es solo un hombre, es la Academia. Rigaud logra el prodigio de hacer un retrato póstumo que parece más vivo y autoritario que los retratos realizados en vida del modelo. Finalmente, la obra actúa como un relevo. Al pintar a Le Brun para su propia pieza de recepción, Rigaud se inscribe en la estirpe de los grandes maestros. Es una meditación sobre la gloria y la permanencia de la excelencia artística frente al paso del tiempo.
El Secreto
El mayor secreto de este cuadro es que se trata de un "collage" temporal. Rigaud nunca pudo hacer posar a Le Brun, ya que este murió en 1690. Utilizó un busto de Coysevox y un retrato de Largillierre, fusionando estas fuentes para crear un parecido más real que la vida misma. Un secreto técnico reside en las manos. Rigaud era famoso por su dificultad para pintarlas. Las radiografías mostraron que las manos de Le Brun fueron retocadas más de diez veces. Se rumorea que Rigaud usó sus propias manos como modelo ante el espejo. Los grabados sobre la mesa no se eligen al azar. Representan las "Batallas de Alejandro", la obra mayor de Le Brun. Sin embargo, Rigaud modificó detalles de los grabados originales para que se integraran mejor en la perspectiva del cuadro. El traje de Le Brun es un anacronismo voluntario. En 1730, la moda había cambiado radicalmente, pero Rigaud eligió vestir a su modelo al estilo de los años 1680 para anclarlo en su época de gloria absoluta. Un secreto más íntimo concierne al vínculo entre ambos. Aunque Rigaud es visto como el heredero de Le Brun, inicialmente fue rechazado por la Academia bajo la presidencia de este último. Este retrato es, por tanto, una revancha silenciosa.

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¿Qué proeza técnica tuvo que realizar Rigaud para crear este retrato de recepción en la Academia en 1730?

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Institución

Musée du Louvre

Ubicación

Paris, Francia