Simbolismo1872

The Bower Meadow

Dante Gabriel Rossetti

El ojo del conservador

"Este lienzo es único por su génesis: un paisaje pintado del natural en 1850 completado con figuras estilizadas en 1872, que ilustra la evolución estilística radical del artista."

Una fusión onírica entre el paisaje pastoral y las figuras prerrafaelitas, que ilustra la búsqueda de Rossetti de una belleza musical y melancólica suspendida fuera del tiempo.

Análisis
The Bower Meadow representa la cumbre del periodo tardío de Rossetti, donde el naturalismo riguroso de los inicios de la Hermandad Prerrafaelita cede el paso a un simbolismo sensual y vaporoso. La obra presenta a dos mujeres en primer plano tocando instrumentos, mientras otras dos bailan al fondo. Aunque no hay un mito específico vinculado a esta escena, evoca el concepto de la "Musica Sacra" y los jardines del amor medievales, temas recurrentes en el artista. La transición entre el fondo paisajístico y las figuras es sorprendente, siendo testigo de dos épocas de la vida del pintor que se unen en un mismo lienzo. El análisis iconográfico revela una celebración de la belleza femenina idealizada, característica de la musa rossettiana de la época, Alexa Wilding. Los rasgos son más pesados, los labios más carnosos y los cuellos más largos que en sus obras anteriores. Estas figuras no son simples músicas; son las guardianas de un paraíso perdido, una Arcadia artificial donde la naturaleza es solo un escenario para la emoción pura. Los instrumentos que manejan simbolizan la armonía universal y la poesía lírica. La tensión entre el realismo del paisaje, ejecutado bajo la influencia de Millais y Hunt, y el manierismo de las figuras crea una atmósfera de sueño lúcido. Los árboles y el follaje poseen una precisión botánica heredada de la doctrina de "Ir a la Naturaleza", mientras que las mujeres parecen pertenecer a una dimensión psicológica diferente. Esta disonancia intencionada refuerza el sentimiento de irrealidad y atemporalidad. Se invita al espectador a contemplar una visión interior en lugar de una escena campestre ordinaria. El uso del color aquí es magistral, con verdes profundos que contrastan con los tonos carne cálidos y las telas brillantes. Rossetti utiliza el color para unificar dos sesiones de pintura separadas por veinte años. Los matices de rojo y ocre en las ropas responden a los tintes otoñales del fondo, creando una sinfonía cromática. Es una obra de transición que anuncia el movimiento Aesthetic, donde la "belleza por la belleza" se convierte en la única regla absoluta. En conclusión, este lienzo es una meditación sobre la persistencia del arte frente al tiempo. Al volver a un estudio de juventud para infundirle su madurez creativa, Rossetti crea un puente entre su pasado y su presente. La obra sigue siendo uno de los ejemplos más fascinantes de cómo un artista puede reciclar sus propias emociones y técnicas para crear una visión totalmente nueva, anclada en la nostalgia y el esteticismo.
El Secreto
El secreto más fascinante de The Bower Meadow es que su fondo fue pintado veintidós años antes que las figuras. En 1850, Rossetti trabajaba en Sevenoaks junto a William Holman Hunt en un estudio al aire libre. Incapaz de terminar la composición en aquel momento, conservó el lienzo durante más de dos décadas. No fue hasta 1872, presionado por las deudas y bajo la influencia de su agente Charles Augustus Howell, cuando decidió recuperar este "viejo fondo" para pintar en él a las músicas y bailarinas. Otro secreto reside en la identidad de las modelos. Las dos músicas principales están basadas en Alexa Wilding, la musa favorita de Rossetti en este periodo, conocida por sus rasgos perfectos pero juzgados como "vacíos" por sus contemporáneos. Sin embargo, las bailarinas del fondo fueron modificadas en varias ocasiones. Algunos estudios sugieren que los rostros iniciales eran los de Maria Spartali, otra belleza prerrafaelita, antes de que Rossetti las estilizara para hacerlas más genéricas y oníricas. El lienzo también esconde una modificación estructural importante. Para adaptar el paisaje de 1850 al gusto de la década de 1870, Rossetti tuvo que ampliar el lienzo. Si se examina la obra bajo luz rasante o mediante radiografía, se pueden ver las uniones donde el lienzo original fue extendido para dar más espacio a las figuras laterales. Este remiendo técnico muestra hasta qué punto el artista estaba dispuesto a manipular sus soportes para satisfacer encargos urgentes. Pocos saben que esta obra estuvo a punto de no existir debido a la inestabilidad mental de Rossetti. Durante el verano de 1872, sufrió un grave colapso nervioso relacionado con su adicción al cloral y las feroces críticas contra sus poemas. El hecho de que fuera capaz de terminar una obra tan compleja y luminosa durante este periodo oscuro es considerado por los historiadores como un milagro de voluntad artística, casi una forma de terapia a través de la pintura. Finalmente, un rumor persistente en los círculos artísticos de la época afirmaba que Rossetti odiaba el paisaje original. Lo consideraba un vestigio de una época en la que estaba demasiado influenciado por el "detalle inútil". Al cubrir gran parte de la vegetación con sus figuras voluminosas, realizaba una especie de acto iconoclasta contra su propio pasado, reafirmando la superioridad del alma humana sobre la simple imitación de la naturaleza.

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Institución

Manchester Art Gallery

Ubicación

Manchester, Reino Unido