Clasicismo1951

Cristo de San Juan de la Cruz

Salvador Dalí

El ojo del conservador

"Dalí abandona el surrealismo caótico por un "misticismo nuclear", ofreciendo una perspectiva cenital vertiginosa que transforma la crucifixión en un símbolo de orden cósmico."

Ruptura radical con la iconografía tradicional, este Cristo flotante sin clavos ni sangre une la mística española con el rigor matemático de la era nuclear.

Análisis
Pintado en 1951, el "Cristo de San Juan de la Cruz" marca el giro de Dalí hacia su periodo de "misticismo nuclear". Tras la explosión de Hiroshima, el artista se obsesionó con la idea de que el átomo era la prueba de una estructura divina de la materia. Aquí, Cristo ya no es una figura de sufrimiento humano, sino el centro metafísico del universo. Para el experto, esta obra representa la unificación de la fe cristiana y la física moderna: la cruz se convierte en el vector de una armonía geométrica perfecta, carente de la tragedia carnal habitual. El análisis del experto subraya que la ausencia de corona de espinas, clavos y llagas no es un olvido, sino una profunda intención teológica. Dalí quería pintar a un Cristo "tan bello como Dios mismo", puro e invulnerable. El cuerpo parece flotar ante la cruz en lugar de estar fijado a ella, sugiriendo una dimensión multidimensional. Este enfoque rompe con siglos de tradición barroca española obsesionada con el dolor (el patetismo) para proponer una visión de serenidad absoluta más allá de la muerte física. El mito central aquí es el de la visión extática de San Juan de la Cruz. Dalí se inspiró en un dibujo original del místico español del siglo XVI, conservado en el monasterio de la Encarnación en Ávila. Ese dibujo, realizado tras una visión, mostraba a Cristo desde arriba, una perspectiva entonces única. Dalí retoma este "punto de vista de Dios" para subrayar la autoridad divina sobre el mundo terrenal. Al situar a este Cristo sobre un paisaje marino tranquilo, une el sacrificio celestial con la paz terrestre, creando un puente entre lo finito y lo infinito. Finalmente, el paisaje en la parte inferior del lienzo no es imaginario: se trata de la bahía de Portlligat, el refugio de Dalí. Al integrar su propio entorno en esta escena sagrada, Dalí afirma que lo divino se manifiesta en lo cotidiano. Los pescadores a la orilla del agua, inspirados en pinturas de Le Nain y Velázquez, anclan la escena en una realidad intemporal. La obra se convierte así en un manifiesto de la supervivencia de la espiritualidad en un mundo capaz de autodestruirse por la fisión nuclear.
El Secreto
El primer secreto reside en el modelo utilizado para Cristo. Contrariamente a los rumores, no fue un modelo profesional clásico, sino un especialista de Hollywood llamado Russell Saunders. Dalí lo hizo colgar de cuerdas para estudiar la tensión muscular real del cuerpo en esa posición inclinada. Esta elección explica la precisión anatómica casi fotográfica del pecho y los brazos, capturando la gravedad tal como se ejerce físicamente sobre un cuerpo suspendido hacia adelante. Un secreto matemático mayor se esconde tras la forma de la cruz. Dalí, apasionado por la geometría sagrada, utilizó el concepto del "triángulo hiperbólico" para estructurar la posición del cuerpo. El conjunto de la composición se inscribe en un triángulo imaginario que apunta hacia abajo, simbolizando el descenso de la divinidad hacia el hombre. Este rigor geométrico es lo que da al cuadro su extraña estabilidad visual a pesar de la perspectiva picada que normalmente debería generar una sensación de caída o desequilibrio. El secreto del color "negro" del fondo es también fascinante. No es un negro puro, sino una superposición de capas de azul ultramar profundo y tierra de Siena tostada. Esta técnica permite crear una profundidad atmosférica infinita, un vacío espacial que no parece plano sino volumétrico. Dalí quería que este vacío representara el cosmos, subrayando que Cristo no muere en una colina de Jerusalén, sino en la inmensidad del tiempo y el espacio, una visión conforme a sus obsesiones por la cuarta dimensión. Otro secreto concierne a la controversia durante la compra de la obra. Cuando la ciudad de Glasgow compró el cuadro en 1952, los estudiantes de arte lanzaron una petición masiva para protestar contra esta inversión, juzgando la obra como "demasiado tradicional". Hoy en día, es la obra más rentable de la historia de Escocia, atrayendo a millones de visitantes. Dalí había predicho que su "regreso al orden" clásico sería su mayor provocación contra el arte moderno abstracto de la época. Finalmente, existe un secreto oculto en el paisaje de Portlligat. Dalí incluyó detalles casi invisibles a simple vista: una barca cuya estructura recuerda la forma de un esqueleto de pez, símbolo paleocristiano, y una luz crepuscular que corresponde exactamente a la luz de una tarde de eclipse. Este cuadro es un reloj cósmico tanto como una iconografía religiosa, donde cada sombra está calculada según principios astronómicos precisos para reflejar la armonía universal.

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Institución

Kelvingrove Art Gallery and Museum

Ubicación

Glasgow, Reino Unido