Clasicismo1888
La dama de Shalott
John William Waterhouse
El ojo del conservador
"Las tres velas que simbolizan la vida que se apaga, el crucifijo en la proa y el tapiz que relata su propia existencia deslizándose en el agua."
Obra maestra del romanticismo tardío, este lienzo captura el instante trágico en que la heroína de Alfred Tennyson sucumbe a su maldición por un amor imposible.
Análisis
Pintada en 1888, esta obra emblemática de Waterhouse se inscribe en el renacimiento del medievalismo victoriano. El contexto histórico está marcado por una fascinación por la leyenda artúrica, vista como un refugio moral contra la industrialización galopante. Waterhouse adopta aquí una precisión naturalista mezclada con una atmósfera onírica. El estilo se caracteriza por una atención maniática a los detalles botánicos y una paleta rica.
La explicación del mito se basa en el poema homónimo de Alfred Tennyson. La Dama de Shalott vive recluida en una torre, condenada a mirar el mundo solo a través de un espejo para tejer una tela mágica. Quien mire directamente a Camelot sufre una maldición mortal. Al ver al caballero Lancelot en su espejo, desafía la prohibición, el espejo se rompe y ella huye en una barca hacia una muerte segura. La psicología de la obra es la de la transición.
La técnica de Waterhouse fusiona el "plein air" con el simbolismo literario inglés. La textura del agua, el renderizado de los juncos y la luz declinante de una tarde de otoño crean una melancolía tangible. L'artista utiliza empastes generosos para los detalles textiles, mientras que el rostro de la Dama expresa una resignación casi extática. Es una meditación sobre la condición del artista: la Dama muere por enfrentarse a la realidad.
Históricamente, este lienzo representa el apogeo del movimiento estético. La Dama ya no es solo una víctima pasiva; es una figura de rebelión contra un destino impuesto. La obra analiza también el lugar de la mujer en la sociedad victoriana, encerrada en "esferas domésticas" cuya emancipación conducía a menudo a la tragedia en el imaginario de la época.
Investigaciones recientes con infrarrojos han revelado que Waterhouse pintó inicialmente a la Dama con una mirada mucho más aterrorizada. Un secreto reside en las tres velas: dos están apagadas, significando que su tiempo casi ha terminado, mientras que solo una vacila todavía contra el viento. Este detalle subraya la precisión narrativa del artista.
Una anécdota poco conocida concierne a la modelo: se trata probablemente de Elizabeth Wood, cuya belleza melancólica persiguió los lienzos de Waterhouse durante años. Además, la barca utilizada para el cuadro fue construida realmente en el jardín del artista para garantizar la exactitud de los reflejos.
Análisis científicos de los pigmentos han mostrado el uso de nuevos sintéticos como el verde de cobalto. Otro misterio reside en los motivos del tapiz: ilustran escenas que Waterhouse pintaría más tarde como obras independientes, mostrando que el artista ya concebía un ciclo completo alrededor del ciclo artúrico.
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¿Qué tiene prohibido hacer la Dama de Shalott por una misteriosa maldición?
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